Datos personales

10 nov. 2010

Benigno 4.

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Toma una comida sencilla de pie, en la cocina. Algún sandwich de salami ahumado, ensalada y una empanadilla de pollo. Pero no se sienta, no se abandona. Acabará su jornada de trabajo tal cual la empezó. Su aspecto no cambia a pesar de haber limpiado dos veces al día una freidora industrial, haber trasegado litros de una sustancia que intenta ser aceite y freir continuamente productos previamente congelados.
Para Benigno resulta menos molesto relacionarse con la freidora que con sus compañeros y compañeras de trabajo. Estos suelen ser chavales que encuentran divertido mofarse del “señor de la freidora”. Esto no suele durar mucho tiempo, cuando se dan cuenta que es impermeable a sus comentarios, se acaban olvidando de él.
Tras haber dejado todo el apartamento en el orden exacto que su cerebro necesita, baja a la parada del autobús. Las once en punto, en punto. Los conductores lo conocen y saben que es a las once en punto, en punto. Parece mentira pero existe una sincronía neuronal entre el chofer de turno y la gorra del uniforme de Benigno, como una baliza que emitiese una señal. Siempre ocupa el mismo lugar al fondo del pasillo, de pie, jamás se sienta, en todo el día.
Benigno jamás ha estado enfermo. Una vez le preocuparon sus varices y se hizo visitar por un médico privado que le recomendó que no pasase tantas horas en pie. Nunca más volvió a ver al médico para los controles que le había recomendado, simplemente ignoró sus varices. No es que desconfíe del sistema de salud pública, es más bien un tema de precaución. Los centros de salud y los hospitales están llenos por defecto de enfermos y por tanto de virus. Estos implican enfermedades, las cuales pueden desembocar en bajas laborales. En quince años no ha faltado ni un solo día a su quehacer en el restaurante.

4 comentarios:

FLORESTEBANEZ dijo...

Buena entrada, me recuerda cuando yo era pequeñita y mi madre fue al médico con dolor de espalda, la recomendación que el "doctor" le dio": No se agache, no planche, no haga posturas forzadas .... Es curioso hasta yo que era una niña de corta edad, dejé de juguetear sorprendida y me pregunté ¿ Y como quiere este señor que mi mamá se las arregle en casa? Estoy con Benigno, a veces es mejor olvidarse un poco de los médicos, ¡Para ese viaje no hacen falta alforjas!.
Como siempre, preciosa tu acuarela.
Un beso

Susanne dijo...

My father has the same approach to health care. He does not go to hospital until the last moment. When it is almost too late ....... it makes me very angry. We have argued a lot about it.

The first thing I thought when I saw your picture ........ a little child who is stuck in the umbilical cord .......

Kyssar

acuarelas.susanalanau dijo...

Ya no sé que pensar de Benigno.


la pintura, creativa e intrigante.
saludos.susana

Crissant dijo...

Un trabajo encantador....me gusta mucho los detalles de las pinceladas enérgicas.

Ai, Benigno, me temo por ti....